CASABLANCA
Pasaré la mitad de esta semana en Casablanca, donde dicen que también hace mucho frío.
Mis actividades en el Salon International de l’Edition et du Livre serán una mesa redonda sobre la inmigración en España (con Isaac Rosa y Luisa Etxenique, entre otros), una conversación sobre el libro digital (con Manuel Vilas y otros participantes) y una charla sobre mi obra y la de los otros invitados españoles.
El programa está aquí.
Durante estos días me he acordado de aquella familia marroquí que fue vecina nuestra, en el barrio de Rocafonda de Mataró, y que nos regaló un plato dorado que aún está en casa de mis padres. Y de aquel viaje navideño que nos llevó desde Barcelona, en autocares y trenes y un coche de alquiler, hasta el Sáhara. Y de mis días del año pasado en Tánger. Volver a Marruecos significa viajar a la España de un universo alternativo. Allí yo paseo sin que nadie repare en mí: paso por un ciudadano más.









