MÁS TELESHAKESPEARE
Una nueva reseña, en esta ocasión a cargo de Alfonso Muñoz Corcuera, de la Universidad Complutense de Madrid, en la revista Sesión no numerada.
Una nueva reseña, en esta ocasión a cargo de Alfonso Muñoz Corcuera, de la Universidad Complutense de Madrid, en la revista Sesión no numerada.
Con el paso de los meses, EL JUGUETE RABIOSO. FANZINE DE FAKE, REMAKE Y ENSAYO FICCIÓN se ha ido convirtiendo en un proyecto con diversos frentes abiertos. Mientras preparo el segundo número, que ha sufrido imprevistos sobre los que pronto podré hablar, ultimo la edición décimo aniversario de Ene, mi primer libro, y comienzo el ciclo “Crítica directa”. Seguiremos informando.
EL JUGUETE RABIOSO
presenta
CRÍTICA DIRECTA (1):
RESEÑA EN VIVO CON
DERECHO A RÉPLICA
DEL AUTOR E INTERVENCIÓN
DEL PÚBLICO (LECTOR).
El próximo 18 de enero, miércoles, a las 19.30, en la sede de
A*DESK (Carrer de Josep Torres, 21, Gràcia, Barcelona),
Jorge Carrión reseñará en directo No más mentiras.
Sobre algunos relatos de verdad en arte
(y en literatura, cine y teatro) (Trama Editorial, 2011),
de David G. Torres.
Tendrán prioridad a la hora de sentarse aquellos que hayan leído el libro.
Sólo podrán intervenir, tras hacerlo el crítico y el autor, los lectores del libro.
La actividad no podrá ser registrada en ningún soporte.
Cómo llegar: http://www.a-desk.org/spip/spip.php?article766
EL JUGUETE RABIOSO ES UN PROYECTO NO LUCRATIVO DE INTERVENCIÓN
CULTURAL EN TIEMPOS DE CRISIS, INTERESADO EN NUEVAS FORMAS DE
CIRCULACIÓN DE LOS DISCURSOS CRÍTICOS Y ARTÍSTICOS.
Ya se ha abierto el plazo de inscripción de la segunda edición de mi curso CRÍTICA Y CRÓNICA: METAMORFOSIS DEL PERIODISMO CULTURAL, que doy en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra, dirigido a alumnos de último año de licenciatura y abierto al público en general. Información e inscripción aquí.
El próximo 19 de enero conversaré con Juan Goytisolo acerca de su obra y de su concepción de la escritura y de la literatura en el ciclo “Amb veu pròpia” de la Escuela de Escritura del Ateneu de Barcelona. Es necesario inscribirse, las plazas son limitadas.
Por otro lado, en las próximas semanas hablaré sobre series y TELESHAKESPEARE en Écija, Andalucía, los días 20 y 21 de enero, gracias a las jornadas que le dedica al tema la asociación cultural Thanatos, y en la Biblioteca Jaume Fuster de Barcelona, el 9 de febrero.
Están ustedes informados.
Para mí es importante que un libro de ensayo sobre series de televisión sea discutido también en la academia, por eso me interesaron tanto las opiniones de Fernando Ángel Moreno (de la Complutense de Madrid) y de Joserra Ortiz (de Brown University). Acaba de publicarse ahora una extensa reseña en la revista digital Ojos de Papel, firmada por David P. Montesinos (de la Universidad de Valencia), en el marco de un dossier sobre televisión que está siendo discutido en el blog de Justo Serna (de la misma universidad). Es un honor participar en este debate, que está en el meollo de nuestra época. Un debate cuántico.
SAMPLEO
Un titular reciente de Artnews rezaba: “La basura puede crear escuela”. Y su subtítulo era: Por qué los artistas están encontrando significado en la basura. La investigación literaria en lo real resulta fértil cuando se cargan las tintas en el excedente, lo residual, lo descartado, la basura. Esa elaboración puede darse a muchos niveles: desde las propias palabras (los neologismos son observables, simultáneamente, como escombro y como caldo de cultivo) hasta los temas (el vertedero, la ruina, la pobreza, la miseria, la mugre, el olvido, la corrupción), pasando por una prosa que conscientemente sea sucia, pobre, pulp. Porque los Grandes Temas y el Bello Estilo se contraponen a otras opciones creativas voluntariamente precarias, que coquetean con la imperfección, cercanas a las técnicas más rudas y al propio ruido.
Cristina Rivera Garza, en el proyecto “Las aventuras de la increíblemente pequeña” (http://increiblementepequena.tumblr.com/), trabaja en el formato de la fotonovela, hibridando textos y fotografías propios con ajenos –encontrados. En algún momento se ha referido a su proceso de escritura como “procesual”. En este caso concreto, más allá de la relación de ese proyecto artístico con el resto de su obra en papel (su última novela es Verde Shangai) u on-line (blog, Twitter), me interesa el hecho que las láminas recuerden a las diapositivas del PowerPoint. Esto es, que una tecnología de carácter pedagógico o informativo sea reconducida hacia la expresión poética. Porque la lógica narrativa es elíptica y lírica, de modo que el soporte y las figuras minúsculas que muestran, en sintonía con el arte povera, se encuentran en tensión con versos o con destellos narrativos: “Toda sombra es un desecho y es una firma”. El esbozo, el poema visual, el recorte, la fotografía propia y apropiada, el collage, la viñeta de cómic, la poesía, el fotograma: todo convive en una obra que no puede someterse a una sola categoría estética.
Samplear viene de sampler, como googlear viene de Google e imprimir adquirió una nueva dimensión semántica con la invención de la imprenta. Importa recordarlo: la tecnología ha alterado desde siempre los modos de creación. Las pinturas de Altamira estuvieron condicionadas por la superficie de piedra y los pigmentos disponibles, como la literatura actual lo está –conscientemente o no– por las características de los buscadores o los límites del Word. Tanto el zapping televisivo como el sampleo musical se pueden considerar ya técnicas clásicas de lectura que se convierten en escritura: en ambos casos hace ya casi cuatro décadas que son normales. La polifonía es el rasgo principal de ambas. Multiplicidad de canales o de pistas: de voces. En los dos casos, la propia dinámica del cambio constante conlleva la ausencia de discriminación: la ópera y el fútbol, la publicidad y la telebasura, la canción tradicional y el ritmo electrónico.
Esa voluntad de contraste la encontramos en la mayoría de los títulos de los cuentos de La marrana negra de la literatura rosa (Sexto Piso, 2011), del mexicano Carlos Velázquez: “El alien agropecuario”, “El club de las vestidas embarazadas” y el que cede su nombre al volumen. Pero sin duda es en La Biblia Vaquera (Sexto Piso, 2011) donde se alude directamente a “sampleos, programación, efectos”. Su protagonista es un DJ luchador enmascarado: “Licenciatura en análisis y discrepancias del Lado B, el Bonus track y el Track oculto”, que trabajó “en mi tesis sobre la influencia que ha ejercido la técnica del mp3 en la elaboración de trajes de luchadores de imitación”. Un escritor que es cualquier cosa menos escritor: sociólogo, predicador, diyei, gana el “Fondo Estatal para la Costura por las Tardes de Coahuia en la categoría de investigación artística”. Pero La Biblia Vaquera es más que un personaje: es un concepto. No se puede limitar a una biografía. Es también The Country Bible, la morrita pirata, la cantante protesta, la peligrosa terrorista: “Para el gobierno fue imposible conseguir una foto donde apareciera sin encarnar un personaje”. Muta en The Western Bible: “una imponente chingaderota, alta, rubia y rolliza”. Y a punto estuvo de llamarse “la Polimorfa Multiforme”. En la obra del norteño las figuras no están quietas, no pueden ser etiquetadas: oscilan como lo hacen los migrantes y el propio lenguaje fronterizo. Por eso no es de extrañar la presencia en la obra de palabras centauras –dos mundos en un solo cuerpo– como “dilercorrido” o “San Pedrosttutgart”.
También los epígrafes que abren cada una de las secciones provienen de canales o pistas de distinto cariz: Alberto Laiseca, Manic Street Preachers, Cuco Sánchez, la orquestra Mondragón. Y Rodrigo Fresán. No me parece casual, porque como en tantos otros temas y estrategias propios de la narrativa de los últimos treinta años en nuestra lengua, el autor de La velocidad de las cosas es un pionero. Velázquez introduce en la ficción un homenaje a Martín Mantra. Una vez más los ejemplos de zapping y sampleo literarios se pueden catalogar de un modo u otro en el género fantástico y de la ciencia-ficción. Además de Fresán y Velázquez, se sitúan en ese posible territorio César Aira, Marcelo Cohen, Robert Juan-Cantavella, Javier Avilés, Javier Fernández, Manuel Vilas o J.P. Zooey. El presente múltiple y continuo de la televisión conduce a afirmaciones como la de Avilés en Constatación brutal del presente (Libros del silencio, 2011): “todo ocurre simultáneamente y todo es presente y todo es yo”. Porque lo real existe sólo si es poseído por un observador y uno de los mecanismos de aprehensión es justamente la mezcla de materias, que se revelan, significan, son, gracias al contrapunto. Esto es: las voces y las músicas se hacen corpóreas y, por tanto, cobran mayor identidad y relevancia por su oposición a otras voces y a otras músicas. Contra la monotonía de la novela tradicional, la variedad de otro tipo de novela que también se ha convertido en tradición. Dentro de ella, cada autor busca su propia ingeniería: el modo de convertir en sinfónico un conjunto que tiende por naturaleza a la cacofonía. En la página final de Las teorías salvajes (2008, Alpha Decay, 2010), de Pola Oloixarac, leemos: “Tengo la tentación de imprimirle mi carpeta entera de ´mis documentos´, mi compendio de observaciones desde el comienzo de mis lecturas adultas, la totalidad de mis intuciones antropológicas, esbozos de las teorías nuevas sobre las que estoy trabajando, mi sociológica historia de la perversidad. Pero no. Mejor recapitular”.
En sus dos obras hasta la fecha, Sol artificial (Paradiso, 2009) y Los electrocutados (Alpha Decay, 2011), se observa cómo J.P. Zooey ha domesticado la fuerza centrípeta del sampleo. Es decir, mientras que la primera se lee como una carpeta de documentos recorrida por uno o más vectores de significado, la segunda se articula como una novela fragmentaria al uso. Zooey basa su proyecto en la reescritura de varias de las líneas que quizá configuren la Historia. Porque su herramienta fundamental es la genealogía. En Sol artificial rastrea los orígenes de la televisión en los campos de exterminio nazi; o los de internet, arrojándolos hacia el futuro: “Internet es la protoforma de ese océano. Pero todavía necesita de usuarios y programadores. Cuando el océano logre autonomía, y cree a su propio dios, jugará durante milenios con nuestras huellas, con los dibujos y las melodías nacidas en nuestras manos. Tal como nosotros jugamos con los restos de los dinosaurios llamados ‘petróleo’”. En Los electrocutados lo que se reformula es la historia de la electricidad, ese “sustrato de lo real”. Lo que une con fuerza ambas novelas es la exploración obsesiva del lenguaje. “La modificación de una obra dramática es simultánea a la creación de un lenguaje propio”, leemos en la primera. Y en la segunda dos hermanos tratan de desentrañar el idioma del Sistema Solar.
En esta cuenta atrás que llega a su fin, cada planeta ha corrido por una pista distinta y, en el centro, el Sol Negro se revela finalmente como el DJ del Sentido, entre cuerpos celestes, satélites, asteroides y chatarra espacial, secretamente relacionales y relacionados.
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