ACM

La ACM (Associació per l’Art Contemporani de Mataró) estrena página. En ella hay un link a Narradors Contemporanis (el libro que Manuel Guerrero y yo editamos, con conversaciones y textos con escritores como Javier Cercas, Eloy Fernández Porta, Ignacio Echevarría, Enrique Vila-Matas, Quim Monzó o Rodrigo Fresán, entre muchos otros); y a un par de artículos míos sobre literatura del siglo XXI, ya linkeados en este blog, disponibles en catalán, castellano e inglés.

DESDE EL EXILIO VOLUNTARIO

EL FACTOR MATARÓ

            Si tengo una certeza, que se ha acrecentado desde mi exilio voluntario en Barcelona, es decir, en la periferia, es la siguiente: Mataró es la capital del mundo. A todas las pruebas ya existentes (Cristóbal Colón, Peret y Nacho Vidal nacieron en Mataró, Joaquín Torres García vivió en Mataró, Las Santas viven bajo el mar para evitar la peregrinación de millones de personas y sus problemas logísticos, la cineasta Lupe Pérez –que expuso recientemente sus “Cuentos Crueles” en la Fundació Suñol– vive en Mataró, mis padres viven en Mataró, Mataró Park y Can Xalant están en Mataró, etc.) se ha sumado recientemente lo que sólo puede llamarse EL FACTOR ANSON. Con EL FACTOR ANSON, obviamente, no me refiero a la posible jubilación definitiva de Luis María Ansón en Mataró (que todo se andará), sino al trabajo continuado que el artista Martí Anson ha realizado sobre la capital del Maresme, hasta el punto de convertirla en la capital –cada vez menos secreta– del mundo del arte. En la última edición de ARCO, la obra de Anson fue un periódico llamado Fumbol, que situaba irónicamente al F.C. Mataró en el meollo del fútbol español: con él bajo el brazo, el visitante podía pasearse entre los más granado del arte mundial. Mataró como hilo conductor. En la extraordinaria exposición Fetiches críticos, que pudo visitarse en el Centro de Arte Dos de Mayo de Móstoles (el Mataró madrileño), la obra de Anson (titulada “Beep-Beep-Splot. Mobiliario para museos”) insistía en la misma idea: un sillón/carretilla que podías llevarte por el museo para sentarte donde te apeteciera, entre otras obras también críticas y también laterales. Siéntate en el arte. Llévalo bajo el brazo. Conéctate gracias al arte: pura conexión. Sin salir de Mataró, perdón, de Madrid, la obra de Rogelio López Cuenca “Mapa de Mataró” podía verse en otra exposición memorable, El principio Potosí, del Reina Sofía. Para abundar en el efecto Mataró, perdón, Anson, desde el Centre d’Art Can Xalant, el secreto corazón de Mataró (Mataró Park y la casa de mis padres son los corazones obvios), que acaba de becar un proyecto de Anson para documentar los muebles que su padre diseñó y que se extendieron por los hogares mataroninos o mataronenses como un ejército de clones durante los años 60, partió recientemente el artista travestido en taxista del “Mataró Chauffeur Service”, hacia la Sala de Turbinas de la Tate Modern, con los comisarios de Latitudes a bordo. Gracias AL FACTOR ANSON, dos capitales, Mataró y Londres, al fin unidas y para siempre.



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